Ya término el partido en Ginebra, Argentina le ganó 2-1 a Portugal de Cristiano Ronaldo. Los goles de la celeste y blanca fueron conseguidos por Di María y Messi de penal, para los lusos empato transitoriamente CR7.
Pero para el “Checho” Batista el partido todavía continua. Nosotros le marcamos algunos apuntes para que tenga en cuenta:
Romero es definitivamente el arquero titular, solo debe mejorar en cortar centros y un mejor manejo de la redonda con los dos pies (la zurda la tiene para pisar)
Milito con continuidad es titular, solo falta un central que lo acompañe (la hora de Garay?).
Zanetti tiene reemplazante, Pablo Zabaleta. Dos laterales derecho con marca, buen manejo de pelota y proyección.
Rojo tiene nivel de selección…pero a futuro! ¿Le habrá pesado el debut en la selección?
Tres cincos en el medio no va, hay que buscar urgente un ocho (Zanetti con Zabaleta de 4?) y un volante por izquierda (¿?).
Martínez se ganó una próxima citación.
Y los más importante…PASTORE ES EL SOCIO IDEAL PARA MESSI!!!! Con Di María por izquierda, Messi y Pastore moviéndose por todoel frente de ataque, Argentina es imparable.
Otra cosa, Argentina no puede ser nunca Barcelona, siempre nos van a faltar intérpretes.
Sudáfrica 2010 ya está archivado. Para el recuerdo quedarán las insoportables vuvuzelas, las posibles semifinales sudamericanas y la nueva decepción argentina. Pero no quise cerrar el cajón con todas las guías, revistas y recuerdos sin antes elegir al mejor conjunto del torneo, o mejor dicho para no quitarle mérito a España, el equipo ideal.
Para empezar, decidí elegir el número telefónico de moda: 4-2-3-1.
El buzo número uno es para el español Iker Casillas. Arquero “ganapartidos”. De excelente nivel a lo largo de todo el torneo, recibió solo dos goles en todo el campeonato y ambos en la fase de grupo. A pesar de tener algunas tapadas claves en cuartos y semifinales, quedarán en la memoria los dos mano a mano contra Robben en la final. El beso a su novia, Sara Carbonero, tras la obtención de la Copa terminó de decidir mi voto.
En la defensa, Sergio Ramos por derecha le dio marca y juego al nuevo campeón. En la semifinal con Alemania lo “borró” a Lukas Podolski y hasta lo obligó a bajar hasta su propia área, cosa que Argentina –y en especial Nicolás Otamendi- no pudo hacer. Por izquierda el uruguayo Jorge Fucile con toda la garra charrúa. Y la zaga central formada por el alemán Arne Friedrich, con mucho criterio para la marca y siempre un peligro en el área contraria; y el holandés Joris Mathijsen, quien demostró un muy buen nivel defensivo y mucha seguridad para la salida.
Para los dos mediocampistas “bisagra” me quedo con Xavi, el mejor pasador de la Copa y termómetro de España; y Bastian Schweinsteiger, de los que juegan cuando hay que jugar y meten cuando hay que meter. Más adelante el “oficinista”, el cerebro: Andrés Iniesta. Jugador punzante –y pensante- como pocos. Clave para que “la Furia” se quedara con su primera estrella. Por el medio el holandés Wesley Sneijder, siempre con el oficio de lastimar al equipo contrario con un pelotazo entre líneas, un centro con rosca o un tiro al arco. Por izquierda David Villa y su nueva posición para encarar al arco con el perfil cambiado.
Y de punta, el capitán, Diego Forlán. Goles, entrega y sacrificio para llevar a “la Celeste” a un dignísimo y reconocido cuarto lugar.
Como suplentes y a modo de reconocimiento le doy lugar a uno más por puesto. Stekelenburg, opacado por la actuación de Casillas en la final, tuvo un gran torneo en el arco holandés. En la defensa, el capitán del subcampeón, Gio Van Bronckhorst. Como volante el uruguayo Diego Pérez y más adelante Thomas Müller, el goleador y revelación alemana. De punta el ghanés Asamoah Gyan.
Lo que se me hace realmente difícil es elegir a quien sentar en el banco. Quizás los técnicos de los cuatro primeros están –salvando algunas diferencias- dentro de una misma línea. Del Bosque por el título, Van Marwijk por el logro, Löw por el estilo o Tabarez por el resultado. Cualquiera podría ser mi DT. Pero la tentación es muy fuerte. Los resultados son los resultados y este Mundial dejó un solo invicto –además de Nueva Zelanda-. Así que en lugar de banco pondremos peceras, pero en mi equipo no puede faltar Paul. Sí, el Pulpo Paul.
Uno de los principales obstáculos a romper en el periodismo deportivo –y porque no en todo el periodismo- es saber separar la razón de los sentimientos personales, los momentos vividos, las sensaciones. Y apunto sobre todo al periodismo deportivo porque considero que es una da las ramas más apasionadas del rubro, y separar los afectos de los pensamientos es un juego que se presenta bastante a menudo. Pero esta vez es más complicada que otras. Esta vez las pasiones son muy fuertes y los sucesos ocurridos son muy claros. Obviamente estoy hablando de la selección, de Maradona, del fútbol argentino y todo lo que pueda entrar en esa gran bolsa. No pretendo plantarme en ninguno de los dos bandos –blanco o negro-. No intento justificar sus acciones sólo por haber jugado bien a la pelota y hacernos conocidos, para bien o para mal, en gran parte del planeta. Pero tampoco puedo olvidar eso. No puedo separar al Maradona del “Diego”. Porque siempre que se nombre a Diego, la asociación es inmediata, automática, indisoluble: Diego es Maradona. No voy a escudar sus exabruptos y palabras detrás del chiquitaje de que “el viene de una villa”. El es hoy un cargo, y para nuestro país, un cargo más que importante. Un representante, una imagen, una palabra escuchada y –él lo sabe muy bien- siempre elevada a términos de mayor altura. Pero tampoco podemos negar que en cierta forma, en un “monstruo” que hemos creado y sobado por muchos años. Porque somos nosotros los que le cantamos canciones celebrando sus arremetidas ante los poderosos de turno, somos nosotros los que lo subimos al altar por putear a miles de miles de italianos por silbar nuestro himno, y somos los mismos que nos emocionamos y seguimos gritando el gol de la mano a los ingleses pensando lo del “ladrón que le roba a otro ladrón…”. Si, somos nosotros. La selección de fútbol juega mal, no tiene identidad, no tiene un plan delineado, planificado ni mucho menos trabajado. Por ahora alcanzó para entrar –por la ventana- al Mundial del próximo año. Es tiempo de bajar los decibeles, pensar en lo mejor para nuestro fútbol y replantear muchas cosas: “Desde Grondona hasta el último jugador” (J. S. Verón dixit). Pero también desde este lado debemos hacer nuestra propia autocrítica y ver cuál ha sido, y es, nuestro rol en todo esto. El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra.
Desde hace varios días quiero tratar de resumir todas las sensaciones que me genera la selección de fútbol, pero no puedo. Una mezcla de bronca, miedo, incertidumbre y resignación se entrecruzan a la hora de buscar culpables, causas y soluciones. Las aristas para abordar el tema son interminables y con cada día que pasan parece haber más puntos para analizar. Revolviendo un poco en la web, encontré una nota de Juan Pablo Varsky publicada hoy por el sitio “Cancha llena” (La Nación) que –según mi punto de vista- no tiene ninguna objeción. A continuación les dejo los fragmentos más interesantes de la nota, y al final un link para leer todo el artículo en caso de que quieran hacerlo. Aclaración: la frase en cursiva de la primera oración es una reseña hecha por mí para darle contexto.
“Las últimas imágenes del naufragio en Asunción se parecen asombrosamente a las de aquella derrota en Santiago de Chile el 15 de octubre de 2008 -día en que renunció Basile-. Hay muchas coincidencias. El resultado (0-1), el paupérrimo nivel del equipo, un entrenador argentino que le da identidad futbolística al rival (Bielsa y Martino), la inadmisible indolencia de las mismas jóvenes estrellas (Messi, Agüero), la repetida improductividad de los mismos veteranos (Zanetti, Heinze) y los manotazos de ahogado del seleccionador de turno acudiendo a futbolistas que nunca habían jugado en su respectivo ciclo (Bergessio y Sand en Chile; Palermo y Schiavi en Paraguay). […] La única diferencia entre Asunción y Santiago es que Diego no renunciará. Además de esa absurda alusión a sus hijas (a cualquier otro entrenador le hubiera costado el puesto), sus declaraciones posteriores se llenaron de resentimiento hacia los periodistas: "Desde los 15 años, me vengo peleando con ustedes". No es cierto. El periodismo deportivo ha sido muy indulgente con él. Con la excusa de separar al jugador de la persona, le hemos perdonado actitudes, amenazas, agresiones y contradicciones. […] Maradona es responsable de que el equipo no tenga una idea de juego. Como líder de grupo, mandó mensajes contradictorios ("Carrizo es mi arquero") e imprudentes ("Mascherano y diez más"). Convocó futbolistas compulsivamente y formó un cuerpo técnico incompetente. Alejandro Mancuso y Miguel Lemme no cuentan ni con la capacidad ni con la autoridad para ejercer de ayudantes de campo. […] Maradona necesita ayuda porque así no puede. Ojalá tenga la grandeza de aceptar un límite. Se impone con urgencia la creación de un equipo interdisciplinario, integrado por entrenadores y profesionales con experiencia en manejo grupal y trabajo de campo. […] La Argentina no gana un título oficial desde 1993. Los éxitos en los juveniles no llegaron a la selección mayor. […] La gran mayoría de los campeones juveniles ha sufrido el mal de la explosión prematura y ha llegado a su pico de rendimiento a los 21 o 22 años. […] Una evidencia demoledora afecta a todos los futbolistas argentinos, los de acá y los de allá. Ninguno ha rendido en la selección tanto como en sus clubes. Ninguno. No tenemos un genuino sentimiento de pertenencia hacia el equipo nacional. […] El problema excede a Grondona, quien, a la hora de designar a Maradona, manejó la AFA como si fuera un juguete propio y cocinó todo en cinco minutos, influido por sus hijos Julito y Humbertito. Pero no tiene la culpa de todo. Esto es mucho más profundo. Más allá de las responsabilidades individuales, este fracaso colectivo no distingue nombres propios. […] Ojalá sirva esta incertidumbre, este temor de quedar afuera del Mundial. No tienen sentido las invocaciones místicas a México ’86 […] Ahí había un plan, que hoy no existe. Y Diego ya no juega. Hace falta un drástico replanteo sobre la selección nacional. Asumir con amplio criterio, casi de sociedad, este fracaso colectivo que tiene múltiples causas […] Sólo así, aceptando esta realidad y con una renovación estructural, podrán crearse las condiciones para una nueva hazaña.”
Cada vez falta menos para -según dicen los que saben- se juegue el clásico de selecciones más importante del mundo. El 5 de septiembre se verán las caras los seleccionados de Argentina y Brasil en la cancha de Rosario Central.
Sería un debate bastante largo –e intrascendente- ponerse a analizar se realmente es el mejor de los clásicos, pero sin dudas es uno de los más atractivos y particulares. No cabe duda de que Brasil es la gran potencia futbolística del mundo desde hace mucho tiempo y que hoy en día la Argentina no pasa por su mejor momento. Pero también es cierto que nos tienen un respeto mayor que al resto de las selecciones. Y sino, a las pruebas me remito.
El diario deportivo brasileño Lance! (www.lancenet.com.br) publicó una encuesta para ver las opiniones de sus lectores sobre “¿Quién es mejor? ¿Argentina o Brasil?” y planteó una competencia cara a cara entre las dos posibles selecciones. Aquellos que quisieran participar debían elegir en cada puesto de la cancha que jugador es mejor, si el argentino o el brasileño.
Para asombro de muchos –me incluyo- las respuestas son, al menos, llamativas: de los once jugadores planteados, sólo tres de la verdeamarela ganan sus duelos, contra ocho triunfos argentos.
Lo más curioso es que las votaciones en que ganan los brasileños son todas en los duelos defensivos, históricamente, el punto débil del “scratch”: Julio César a Andujar, Juan a Heinze y Lúcio a Burdisso. En el medio campo, el dominio albiceleste es notorio, donde a su vez se registra la mayor diferencia: Mascherano 76.2% contra Gilberto Silva. Y en la delantera, también llama la atención que sus dos máximas figuras no hayan ganado sus duelos: Messi aplastó a Kaká con un 64.4% y Tévez hizo lo propio con su compañero de equipo, Robinho, con un 66.4%.
Tal vez sea por temor o sólo por respeto, pero en Brasil -aunque no esté pronosticado lluvia-ya están abriendo los paraguas.
Si quieren ver la encuesta completa (y de paso sumar un par de votos más para los de Diego), hagan click acá.
La selección de Maradona viene dejando cuentas pendientes, hoy a las 18 hs. puede saldar un vació que se viene generando desde hace varios partidos.
En primer lugar, la altura vuelve a ser el punto de confluencia entre el juego y el físico. Esta vez la altura de Quito será la protagonista. Ya pasaron los 3600 mts. de La Paz, que terminaron en la catastrófica derrota. Esta vez son los 2850 mts en donde se encuentra el Estadio Atahualpa, 750 mts. menos y experiencia para no repetir la misma historia.
El segundo punto a tener en cuenta, es la pésima actuación de la selección jugando como visitante. Solo una victoria (Contra Venezuela 2 a 0), dos empates y tres derrotas. Muy flojo para una potencia mundial que aspira meterse, aunque sea, entre los cuatro mejores del mundo en Sudáfrica 2010.
El tercer, y más importante punto, es el juego que viene desplegando la selección. Tres delanteros no garantizan goles (contra Colombia quedó demostrado). Un enganche no garantiza pelota al piso (Verón contra Colombia). Messi no garantiza victoria asegurada, menos cuando recibe la redonda en mitad de cancha y tiene como alternativa eludir 5 rivales, porque nadie se le acerca a jugar.
Tres ítem, solo tres puntos de un proceso nuevo pero que debe empezar a tener rodaje propio en muy poco tiempo. Solo resta un año para Sudáfrica 2010 y el equipo de "D10S" esta bastante verde.