Mostrando entradas con la etiqueta Talleres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Talleres. Mostrar todas las entradas

Condicionados

Todo lo planeado, todo lo estudiado, todo lo pensado, se fue “al tacho” en 8 minutos. La infantil expulsión de Sebastián Cobelli no sólo condicionó a Talleres, sino también a Instituto.


El equipo albiazul se replegó en dos líneas de cuatro bien marcadas metidas casi dentro del área. Dejó a Salmerón sólo contra toda la defensa de la Gloria con la idea de generar alguna falta cercana al área rival y aprovechar así sus principales armas: la buena pegada de Zermatten y la altura de algunos de sus jugadores para anotar de pelota parada. El plan no resultó.

La lógica tal vez marcaba que el dominio de Instituto sería muy superior, pero no fue así. Los dirigidos por Jorge Ghiso no pudieron vencer la muralla defensiva que proponía el visitante. Con ocho jugadores defendiendo en los últimos 25 metros de la cancha, con pocas ideas y sin sorpresa, Instituto veía pasar los minutos y el tanteador seguía en cero. La paciencia comenzaba a acabarse.

Que la pelota la manejó el local no caben dudas; pero sin profundidad. Fourlín, el encargado de crear fútbol, no estaba muy fino con la pelota. Instituto lateralizaba la pelota por medio de Cardozo y Gagliardi pero en el área no había nadie. Por el medio, Morales Neumann y Romero no pudieron romper el cerrojo defensivo de Talleres.

En el segundo tiempo, el ingreso de Lucas Concistre le dio al conjunto albirrojo la referencia que le faltaba en el área. A los 6 minutos Alejandro Fourlín encontró una pelota fuera del área, y con zurdazo bajo y cruzado puso el 1 a 0.

Todo parecía encaminarse a una fiesta, sobre todo unos minutos después cuando Céliz le cometió penal a Concistre. Pero Valentín Brasca contuvo el tiro y el “Pelado” desperdició el rebote tirando la pelota por encima del travesaño. La jugada le dio algo de ilusión a Talleres que con los ingresos de Wilchez y Rolón quiso buscar el empate, pero con más nervios que ideas nada pudo hacer.

Con esta victoria Instituto trepó a la cuarta posición y si terminara el campeonato jugaría la promoción con Rosario Central. Por su parte, Talleres quedó último en la tabla de los promedios –ayudado por la victoria agónica de Los Andes- y hoy, perdería la categoría.


Fotos: Gentileza La Voz

Siga, siga

El clásico cordobés jugado ayer entre Talleres y Belgrano dejó muy poca tela para cortar: dos equipos muy preocupados por defender, con muy poco juego y sin goles. Nada que no se pueda solucionar con un buen trabajo futbolístico.
Pero, lamentablemente, hay cosas que parecen no tener fin ni solución.
Más allá de la teatralización shakespeareana de Olave –tema para debatir aparte-, sigo sin entender como un sujeto arroja un hielo hacia la cancha ante la mirada de las cámaras, de la policía y de las personas a su alrededor y luego se sienta en su lugar, orgulloso, como si nada hubiera pasado.
¿Que sucedía si se suspendía el partido? Cosa que debía haber ocurrido. ¿Y si le quitaban puntos a Talleres como le sucedió alguna vez a Instituto? ¿Está Talleres en condiciones de regalar puntos? ¿Qué tiene que pasar para que un árbitro suspenda un partido?
Punto aparte para los cantos. La hinchada de Talleres entonó varias canciones despectivas hacia su clásico rival tildándolos de bolivianos, desplegando una bandera argentina y cantando parte del himno nacional con el mismo objetivo descalificador. ¿Hasta cuando se van a permitir estas cosas tan abierta y naturalmente? ¿No puede actuar de oficio el “Tribunal de Disciplina”? –las comillas no son accidentales-
Este artículo no apunta sobre Talleres o su gente, este es sólo uno más de los ejemplos que tenemos en nuestro fútbol cada fin de semana. Un fútbol cada vez menos protagonista y más lleno de condimentos que lo ensucian y corrompen.
Mientras cada parte del sistema del fútbol no evalúe y corrija sus acciones esto se pondrá cada vez peor. Por ahora…siga, siga.

El juego del miedo

Este nuevo capitulo de la saga de terror más conocida de los últimos tiempos, no la podrás ver en ningún cine, ni alquilarla en tu video club. Este capitulo se vio por única vez (esperemos) en la Boutique de Barrio Jardín.
Así es, Talleres y Belgrano brindaron un espectáculo de terror, donde el miedo fue el principal protagonista.
Miedo a perder, ese fue el argumento principal en los más de 90 minutos de juego. Miedo a imponer un cambio de ritmo, a hacer una pared con un compañero, a proponer algo que desequilibre al rival y genere alguna situación de riesgo.
Los más claros exponentes del miedo estuvieron uno por cada equipo, por el equipo albiazul, Martín Cabrera se vio absorbido por la marca del chico González y nunca trato de generar un espacio o intentar juntarse con el conductor de Talleres, Cristian Zermattén.
Por el lado del celeste, Franco Vázquez, a quien Labruna le dio el peso de conducir el equipo de Alberdi, demostró un miedo escénico que daba pavor ver. El enganche se mostró sin alma, sin juego y perdido en el reducto de la Av. Richieri.
Para encontrar la primera jugada de gol, debemos remontarnos hasta la mitad del primer capitulo para ver la única escapada a su marcador de Cabrera y la estupenda atajada de Olave. En total se contabilizan un total de 3 llegadas netas por tiempo, repartidas en 3 por equipo.
El punto solo sirvió para mantenerse expectantes, ambos mirando su tabla. Talleres se acercó a dos puntos a Almagro en la pelea por mantener la categoría. Belgrano quedó tercero en soledad, a dos puntos del segundo (Atl. Tucumán) y uno por encima de Instituto, Atl. Rafaela y Aldosivi.
El miedo se hizo presente una vez más en un superclásico cordobés, pero a este película solo la queremos ver en el cine.


Fotos gentileza de Ramiro Pereyra/La Voz